De tropiezos y piedras…

dolphins cox
Despertar, hablar con los delfines, encontrar de nuevo al mar como a un amigo, disfrutar del sol en la piel, sí, he vuelto.
 
Hoy todo ha tomado sentido de nuevo, si ayer todavía me escocían las heridas, si la sensación de culpa aún me sobrevolaba continuamente, esta mañana me he sentido una vez más marinero.
 
…. Los planes habían cambiado completamente, la tensión era insoportable, cada día que pasaba era un suplicio de no saber qué iba a pasar. La cuestión ya no era devolver el barco a Barcelona, ahora la emergencia era sacarlo de donde estaba. El patrón que debía traer a Moin ya perdía los nervios cada dos por tres, cosa que no es de extrañar sabiendo cómo van las cosas en México. Cuando ya parecía que nada más podía pasar llego la peor ( siempre hay peores ) noticia, un obenque, el cable que aguanta al mástil por los lados, el de babor para ser concretos, estaba deshilachado, así era imposible salir a cruzar el atlántico.
 
Llamando a contactos al final conseguimos hablar con una persona que se dedicaba a ello, respuesta, en dos semanas podía ir a visitar el barco, en tres más creía poder tener el obenque listo….
 
Esos tiempos eran imposibles, la temporada para cruzar se acababa, así que atacamos al plan b, el barco debía ir a Miami y quedarse con mi amigo. O sea la primera opción cuando llegué a México, pero con un sobrecargo descomunal( para mi economía ).
 
Reforzaron el obenque con otro cable, prepararon todo para la partida, ahora sí, al menos salía el barco de la marina del infierno, me llaman y me dicen que salen, respiro hondo y me digo, que cagada todo pero al menos ya está……. error.
 
A las cuatro horas recibo un mensaje que dice que se ha roto la correa del piloto automático y que así no van a ningún lado.
Allí ya decido que lo único que puedo hacer es ir yo a por el barco, llevar los recambios desde Barcelona y ver con mis ojos que está pasando. Informo a el patrón que vuelven a casa en avión. A todo esto tengo que pagarles, buscar piezas, comprar mi vuelo, sus vuelos y el pozo se hace más grande…..
 
Tengo que agradecerle enormemente a Dan el apoyo que me ha brindado en este proceso, él es el que se queda el barco en Miami, el que me ayudó en todo momento en la logística de los problemas y con el que me reí un rato en momentos de desesperación, a Luis que desde Cancún también me ayudó mucho y no paro de reírse de mí, para eso son los amigos, para cantarte las verdades y reírnos juntos.
 
Lo bonito de la historia es que Dan hace años que sueña en tener un barco y está es una posibilidad para ver que tal. Moin se quedará en buena manos.
 
Y yo, pues a aprender, a aprender a cerrar las cosas como me dice mi amigo Joni, a aprender que no se puede hacer todo a la vez, aprender a no gastarme el dinero que no tengo y tener que pedir, aprender que los sueños son hermosos, que este no lo cambio por nada del mundo, pero que las prisas son malas compañeras y que a mí la emoción me puede, eso es algo que por un lado es hermoso, pero por otro te mete en líos como este.
 
Y si, si no tienes barco no tienes problemas de estos, que al fin y al cabo son problemas ínfimos al lado de los verdaderos problemas, o sea que a apechugar toca, a mirar adelante, a disfrutar de todo lo que he hecho, a seguir tocando con la pasión que lo estamos haciendo, a buscar trabajos además de la música para financiar mis deudas y mis próximos sueños, pero sobre todo a aprender, a darse cuenta de que hay que ser consciente de las lecciones y sobretodo una vez aprendido actuar en consonancia con ello, porque si no no sirve de nada…. como dice el dicho: “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Creo que tod@s sabemos que muchas veces son tres, cuatro, cinco……